lunes, 28 de febrero de 2011

Extra de calabaza, cap.3: Recuerdos olvidados.

Capitulo 3.- Recuerdos olvidados.

En diez minutos llego Ann. Al ver como estaba la casa me ayudo a limpiar y después subimos para mi habitación. Ann empezó a sacar libros, libretas y un estuche de la mochila que había traído, yo me la quede mirando, pensando si estaría bien que le contase sobre Ness o no…

-¿Qué haces? Ya se que soy muy guapa, pero tampoco es para que te quedes embobada mirándome.
- Perdona, solo pensaba…

Se me quedo mirando extrañada, yo mientras me fui a coger mis libretas y mi estuche. Me dirigí a mi estantería, que estaba repleta de libros de magia y fantasía. También habían varias películas, algunas relacionadas con los libros que también tenia, otras de dibujos animados de cuando era mas pequeña. Por un momento pensé que Ness y el extra de calabaza podría ser un simple sueño por leer tantos libros, pero era demasiado real.

-Oye Ann…
-Dime
-Esto… tengo que contarte una cosa…
-Si lo que me vas a decir es que te gusta Nell, ya lo sabia.
Note como la cara se me ponía como un tomate.
-No, no quería decir eso…
-Pero no iba equivocada, ¿verdad?
-He estado en otro mundo- Dije, ignorando su ultimo comentario.- un mundo paralelo o algo así…
-Lo que te pasa a ti es que ves demasiadas películas.
-Te lo digo en serio, si supiese como poder llevarte y que lo veas…
-Si claro, a mi no me lleves a sitios raros eh…
-había un chico, se llamaba Ness, vivía solo en una casita de madera, en medio de la nada.
-Bueno, eso ya me va interesando…
-Que graciosa.
-Venga va, a los deberes.
-¿No me crees?
-No…
-Ven, que te lo demuestro.

Le extendí la mano para que me la pudiera coger, ella hizo lo esperado y la dirigí hacia la cama. Me tumbe y le indique que hiciera lo mismo.

-Y ahora, ¿Qué? .- Me pregunto.
-Pues no lo se, todas las veces que he llegado a ese mundo estaba tumbada en la cama…
-¿Ves? Un sueño ¡Un sueño! Te quedabas dormida y soñabas con ese Ness, que pena… Ya me había hecho ilusiones de tener novio, por fin.
-No es un sueño… te lo demostrare…
Ann volvió al escritorio y se puso a escribir en su libreta. Yo hice lo mismo.

Estuvimos toda la tarde haciendo los deberes del instituto, parecían interminables. Pero conseguimos acabarlos a tiempo.

-Aun es pronto.-Dijo Ann consultando su reloj de muñeca.- ¿Quieres que vayamos a algún sitio?
-Si… vayamos a la biblioteca.
-Para eso podríamos haber ido a la biblioteca a hacer los deberes.

Salimos de mi casa dirección a la biblioteca. Era un bonito día soleado, el cielo estaba azul sin ninguna nube. Y una dulce brisa me rozaba la cara. Un día perfecto para ir al campo. Pasemos por delante de la parada del autobús, justo cuando paso el autobús que nos llevaba al colegio.

-Míralo el desgraciado, cuando lo necesites no llegara, y cuando no lo necesitas siempre esta en la parada, esperando…

Me reí, tenia mucha razón. De pronto note que alguien me observaba, mire hacia el autobús y vi a un chico joven mirándome detrás del cristal. Clavo sus ojos en los míos y sonrío. Una sonrisa malvada que nunca podré olvidar. Pero esos ojos yo ya los conocía… Me gire para avisar a Ann de lo sucedido.

-Ann, mira ese chico, ahí dentro, me esta mirando…
-¿Qué chico?.- Dijo, mirando hacia el autobús.- Talvez le gustes…
-Ese que esta sentado al final, me estaba mirando y me ha sonreído, me han dado escalofríos… Pero me sonaba mucho, como si ya le hubiese visto…
- No hay nadie…

Me gire hacia el autobús, que ya se estaba marchando, y vi que mi amiga tenia razón, ahí no había nadie…

-¡Se habrá bajado! ¡Estaba ahí! ¡Te lo juro!
-Alice, ¿te encuentras bien cariño? Primero lo de Ness, y ahora esto… Vamos a la biblioteca va.
Talvez Ann tenia razón, algo me sentiría mal, no debería de haber bebido en el karaoke, si, talvez es eso…


Una vez ya en la biblioteca empecé a buscar información sobre Ness, pero no encontré nada. Pensándolo bien solo sabia su nombre, o ni eso, si quiera sabia si era su nombre real. Estuve buscando horas y horas, y al final me rendí. Así que decidí buscar libros de mundos paralelos. En el ordenador me salio un listado de mas de 1000 libros sobre ese tema, así que decidí rendirme definitivamente y ya buscaría algo. Y justo cuando iba a cerrar la pagina, un nombre me llamo la atención. En la pantalla del ordenador, entre miles de nombres, había uno: “Pierce Verbat, Marilyn”. El titulo del libro era “ Extra de calabaza”. Mire hacia donde ponía el estado del libro, estaba cogido y el día que finalizaba el préstamo aun estaba lejos…

-Ann, mira lo que he encontrado, “Extra de calabaza” de Marilyn Pierce Verbat.
-Anda, se apellida igual que tu, que casualidad, ¿no?
-Y el extra de calabaza… Pero lo tienen prestado ya, ¿Crees que me dirán quien lo tiene?
-No, por privacidad de sus usuarios, así son las leyes.
-No me lo dirían ellos, pero si me lo dirás tu… Atenta…

Me dirigí a la mesa donde estaba la bibliotecaria. Era una chica joven con su pelo marrón perfectamente liso. Llevaba unas gafas a la ultima moda y un traje de marca, no parecía la típica bibliotecaria de un pueblo cualquiera.

-Hola, buenos días.

La bibliotecaria dejo el ordenador y me miro por encima de las gafas mientras masticaba chicle.

-Buenas tardes, ¿que querías?
-Si, eso, buenas tardes… Bueno, es que estoy interesada por un libro y quería sa…
-¿De que libro se trata?.- Me interrumpió la bibliotecaria.
-Pues es “Extra de calabaza” de Marilyn Pierce Verbat.
-Un momento por favor.- La bibliotecaria empezó a teclear en el ordenador. Mientras vi como Ann pasaba por las estanterías que estaban situadas al lado de los ordenadores de las bibliotecarias para poder ver la pantalla.- Si, aquí esta, pues nos sale que esta prestado ya.
-¿Y me podría decir quien o algo?.- Vi como a Ann se le ponían los ojos de plato y se reía.
-Lo siento, pero me es imposible, pero si quiere puedo reservártelo desde aquí.
-De acuerdo, gracias.
-¿Eso es todo?
-Si, gracias.

Me fui a encontrarme con mi amiga de nuevo, que seguía riéndose, no se había apuntado el nombre ni la dirección de nadie en ningún sitio, y conociendo su memoria dude que pudiese localizar el libro…

-¿Y bien?.- Le dije finalmente.
-No te lo vas a creer.
-¿El que?
-El libro lo tiene Nell, hace dos días que se lo llevo. Lo debe de estar leyendo aun, pero si quieres vamos a buscarlo las dos…
-No, ya iremos otro día, ahora ya es tarde, Mi tía esta apunto de llegar, y si nota que no estoy…
-De acuerdo, ¿entonces nos vemos mañana en clase?
-Si.
-Hasta mañana pues.

Vi como Ann salio de la biblioteca y fue a coger el autobús. Yo me espere un rato mas para salir, para asegurarme que no me viese, no creo que le hiciese gracia saber que fui a buscar el libro sin ella… Salí de la biblioteca y me dirigí a casa de Nell. También es casualidad que lo tuviese él… Ya era de noche, se veía una luna llena preciosa, pero por la calle aun había mucha gente. Oí a una madre enseñándole a su hija la luna llena, diciéndole “Mira cariño, eso de ahí es la luna, no es una farola eh, aunque lo parezca” No pude evitar girarme para mirar como se veía desde ahí la luna para pensar tal cosa, pero alguien, o algo, me lo impidió.

De pronto me encontré rodeada de oscuridad, no había nada a mi alrededor, ni nadie, solo yo. Escuche una voz.

-Vaya vaya vaya, que grande te has hecho, Alice.
-¿Quién es?
-¿No me reconoces? Normal, solo tenias un añito la primera vez que me viste…
-¿Quién eres? ¿Dónde estas?
-Como te pareces a tu madre… Y tienes el mismo pelo que tu padre y todo.
-¿Tu… conocías a mis padres?
-Que lista la niña.

Apareció una imagen delante de mi, eran mis padres, estaban conmigo en una casa, había un cachorrito de perro muy bonito. Podía escuchar algunos fragmentos de la conversación.

-Mira Alice……cumpleaños….-Decía mi padre.
-Es ….. Ti cariño, ¿te gusta?

veía como una pequeña Alice balbuceaba alguna cosa, pero no lograba entender el que.

-Mira cariño, ya tenemos nombre …….. Perrito.
-Si, le llamaremos…..ss.

-Bueno, creo que has tenido suficiente.

La imagen se desvaneció y en su lugar estaba el chico del autobús. Con sus ojos penetrantes y su sonrisa malvada.

-¡Tu! ¡Tu eres el del autobús!
-Uy, si que es lista si, pero aun hay muchas cosas que o sabes, muchas.
-¿Y tu las sabes?
-Yo lo se todo guapa, todo. También se que has estado con ese tal Ness, ¿no sabes quien es verdad? No sabes nada de el… Y aun y así vas con el…
-Tampoco se nada de ti…
-Llegara el día en que lo descubrirás todo y tendrás que decidir, el o yo…- Lanzo una risa malévola, daba escalofríos.- Ya nos veremos, princesita.

Cuando me di cuenta, estaba en medio de la calle parada. Delante mío estaba la luna llena, brillando, alumbrando la ciudad. parecía que no había pasado el tiempo. Me gire para ir a casa de Nell, confundida, cuando me choche con alguien.

-Buf, vaya nochecita… perdone…
-Alice, perdón, ¿te encuentras bien?
-¡Nell!

El guapísimo de Nell estaba justo delante mío, sonriéndome, llevaba un libro en la mano.

-Justo ahora iba a tu casa.
-Que casualidad haberme encontrado en el camino pues… ¿Y que querías?
-quería un libro que tienes tu de la biblioteca, lo necesito.
-¿Este? .- Me enseño el libro que tenia en las manos de manera que pude ver la portada. En ella había una casita de madera en medio de un prado verde, y detrás de ella un árbol que sus frutos eran calabazas. No me hizo falta leer el titulo.
-Si, ese. Me gustaría leerlo.
-Me imagine que te gustaría leerlo, por eso compre uno en la librería, de echo acabo de comprarlo… así que, toma, para ti.
-¿Cómo sabias tu que…?
-Perdona Alice, pero tengo que irme, tengo cosas que hacer, nos vemos mañana en el instituto.
-Si…

Nell se marchó corriendo, y yo me quede mirando el libro que tenia entre mis manos.

-Bueno, hora de volver a casa, supongo…

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